Muchos esperan hasta el límite antes de pedir ayuda. La terapia de pareja puede ser preventiva.
La terapia de pareja no es solo para crisis. En muchas ocasiones la “última bala” para intentar que la relación salga hacia adelante es la terapia, pero es un concepto erróneo que se debe corregir. Y es que la efectividad es mucho mayor cuando los problemas están surgiendo y aún no se han asentado ni se han generado momentos de verdadera tensión entre la pareja.
Señales que indican que la terapia de pareja puede ser una buena opción.
Algunas de las señales de que la relación va mal pueden ser los conflictos y peleas que parecen no tener fin, una tensión continua en la pareja que no termina de solucionarse y una pérdida de conexión con la otra persona. Las herramientas que se tienen no son suficientes, algo no está funcionando y esto está pasando factura y erosionando la relación.
La terapia de pareja sirve para cualquier tipo de problema, desde la falta de comunicación hasta las infidelidades, pasando por otros como los celos, gestión emocional, traumas, etc.
También se pueden dar los casos en los que se llegue a la conclusión de terminar con una relación sentimental de la mejor manera posible y amistosa. Sobre todo, cuando se sigue teniendo una vinculación de las partes como puede ser por círculo de amigos y familiar, especialmente en los casos en los que hay menores de por medio.
Un componente indispensable es el Compromiso Bilateral. Una pareja es cosa de dos, y eso implica que las partes estén dispuestas y comprometidas con el trabajo que se va a ir realizando en las distintas sesiones, tanto a nivel colectivo como a nivel individual. La terapia se trabaja tanto en sesión como en casa.
¿En qué consiste la terapia y cómo la trabajo?
El proceso de la terapia de pareja puede ser largo ya que el trabajo es con dos personas, que pueden tener dinámicas muy asentadas. Las primeras sesiones se basan en conocer a los dos: sus puntos de vista, las diferencias, la individualidad y el contexto de cada uno.
Se realizan sesiones en pareja, con dinámicas sobre la comunicación, la gestión emocional, el área sexual, etc. También se valora realizar sesiones a nivel individual intercaladas con la pareja para trabajar procesos individuales que puedan o que estén afectando al área de la pareja.